Elena de White nos asegura que "podemos tener lo que tenía Enoc.
Podemos tener a Cristo como nuestro compañero constante. Enoc caminó
con Dios, y cuando era atacado por el tentador podía hablar con Dios
acerca de la tentación. No tenía un 'Escrito está', como lo tenemos
nosotros, pero tenía un conocimiento de su Compañero celestial. Hizo de
Dios su Consejero, y estaba estrechamente vinculado con Jesús. Enoc fue
honrado por Dios en este proceder. Fue trasladado al cielo sin ver la
muerte. Y aquellos que sean trasladados al fin del tiempo serán los que
tuvieron comunión con Dios en la tierra. Los que ponen de manifiesto que
su vida está escondida con Cristo en Dios siempre lo representarán en
todas las prácticas de su vida"-Manuscrito 38,1897.